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* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).

* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".


Dirección de correo electrónico personal del autor:

rudyspillman@gmail.com


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noviembre 07, 2009

El puntito azul pálido

En mis años de juventud seguía con fervor las enseñanzas de este gran científico de visión futurista tan precisa: Carl Sagan. Su poder de comunicación y la simpleza con que transmitía sus conocimientos y predicciones cautivaba hasta al más escéptico. Hoy, luego de ver y escuchar el vídeo siento que su presencia de alguna manera continúa estando entre nosotros más que nunca.



Enlace al vídeo en YouTube


En conmemoración del Día de Carl Sagan (por vez primera este año)

LA GOMA REINA

(cuento para niños)

Faltaban apenas quince días para el comienzo de las clases en la escuela. La madre de Sebastián le regañaba:
-Hijo, hazme el favor de revisar tu mochila y poner en orden todos tus útiles escolares. No quiero que lo hagas apresuradamente el último día-
A lo que el pequeño replicaba:
Mamá, déjame disfrutar de los últimos días de vacaciones!-
La precavida madre se había encargado tiempo atrás, de reponer los útiles rotos y perdidos y comprar los nuevos que su hijo necesitaría para el nuevo ciclo escolar.
Mientras tanto, dentro de la mencionada mochila escolar, se realizaba una disputa poco común. Se encontraban allí reunidos: la goma, el lápiz negro, la lapicera fuente, el sacapuntas, la regla, la escuadra, el compás, la cartuchera, el cuaderno, los lápices de colores y los marcadores. Era la goma la que ejercía toda su hegemonía y poder en la reunión.
-Quiero informar a todos los presentes- decía la goma, con indudable voz autoritaria y carismática,
-los motivos de esta reunión: no asistir este año a las clases escolares con el niño Sebastián, para lo cual quiero proponerles un plan-
La goma ofrecía un plan de acción descartando la posibilidad de que otros útiles escolares se opusieran a su moción de no asistir a las clases escolares, lo cual ocurrió y por parte de más de uno de sus compañeros. Tampoco entendían hasta ese momento, los allí reunidos, cuales eran los motivos de tal moción y en el supuesto caso de que se pusieran todos de acuerdo, de qué manera llevarían dicho plan a cabo. Todos aquellos interrogantes fueron disipados en esa misma reunión por la propia goma, la que no mostró ni la más leve intención de borrarse:
-Yo me pregunto y les pregunto a Uds., si es justo que, como respuesta al servicio que cada uno de nosotros brindamos, imprescindible para el buen desarrollo de las clases y el aprendizaje de los niños, debamos recibir el mal trato que recibimos. Se nos suele arrojar, maltratar, pisotear, cuando los propios niños no nos usan de proyectiles para ser arrojados entre ellos mismos-
Una larga e interminable lista de maltratos por parte de los niños, fue enumerada por la goma. Finalizado su discurso, recibió un caluroso aplauso y el apodo unánime de “Goma Reina”. La decisión había sido tomada y la mayoría era absoluta. Solo faltaba que la Goma Reina explicara su plan de acción y como llevarlo a cabo. Un silencio sepulcral inundaba la mochila, mientras todos los útiles escolares escuchaban atentamente lo que su reina, la Goma, tenía que decir:
-Será suficiente con que cada uno de nosotros nos escondamos fuera de aquí, en lugares estratégicos de la casa, para que nadie de la familia nos pueda encontrar-
Así fue como la “Goma Reina” fue asignando a cada uno un lugar, el que se convertiría en un verdadero escondite. El voluminoso cuaderno, preocupado por su tamaño, preguntaba:
-¿Pero cómo haremos para salir de esta oscura mochila?-
Toda pregunta encontraba siempre su respuesta en la Goma:
-En la parte superior, ustedes verán unas aberturas. Por allí podremos salir, por lo menos todos los que somos pequeños. Una vez afuera, abriremos la mochila para que puedan salir la escuadra, la cartuchera y el cuaderno-
Una vez que todos estuvieron fuera, se encontraron con que el placar dentro del cual estaba la mochila, permanecía cerrado con llave. Pero en aquel preciso momento, fuera, se escuchaban voces, a la vez que la llave de la puerta del mismo placar giraba sobre su cerrojo, abriéndose finalmente su puerta de par en par, como confabulándose con el plan que los útiles escolares deseaban llevar a cabo. Entonces fue cuando la “Goma Reina” con su característica rapidez, ordenó:
Rápido, todos a esconderse!-
Algunos fueron a parar al bolsillo de algún saco, otros, debajo de una pila de ropa, dentro de un cajón o en el bolsillo de alguna camisa. Todos encontraron finalmente un lugar adecuado para no ser vistos. Y lo cierto es que en el preciso momento en que dicha puerta se abría, apareció la madre de Sebastián diciendo:
-Hijo, tienes aquí pañuelos limpios y planchados. Te los dejo dentro del cajón de tu placar- a la vez que los guardaba.
Pero en el mismo momento en que se disponía a cerrar la puerta, advirtió:
Oh, Sebastián! ¿Qué has hecho con tu mochila? ¿Porqué está abierta?…¡Y vacía! ¿¿¡¡Dónde están todos tus útiles escolares!!??- la madre indignada dejaba el placar abierto y se dirigía a pedir explicaciones a su hijo.
La “Goma Reina”, sin perder un solo segundo, ordenó:
-Éste es el momento. Cada uno salga en orden. Rápidamente y sin ser vistos, ubíquense en los lugares asignados-
Y así como la Goma lo ordenó, así todo resultó. Parecía un verdadero ejército. Mientras tanto la madre volvía al lugar de los hechos acompañada de Sebastián, el que no podía esconder su asombro por lo que estaba sucediendo en la casa.
A pesar de todos los juramentos proferidos por Sebastián, en el sentido de que él nada tenía que ver con la pérdida de los útiles, los padres no le creyeron. Y en consecuencia, esa noche debió irse a dormir sin cenar.
Y otros castigos le esperaban si los útiles no aparecían: no más televisión, ni football, ni salidas con amigos.
Habían ya pasado 2 días y Sebastián se sentía cada vez más triste e incomprendido. Las clases en la escuela estaban por empezar y sus útiles escolares no aparecían por ningún lugar. Esa noche Sebastián se acostó en su cama, dispuesto a dormir sin haber cenado. Pero esa vez lo decidió por voluntad propia. Su espasmódico y silencioso llanto llenaba de lágrimas su almohada. De pronto escuchó una extraña voz susurrarle al oído:
-Escucha, óyeme Sebastián-
El niño, sorprendido, buscó a su alrededor, para descubrir de dónde provenía aquella voz:
-¿Quién es que me habla?- preguntó con cierto temor.
-Soy yo, tu goma de borrar- contestó la voz.
-¿Dónde estás?- preguntó él, mientras continuaba buscando.
-Estoy aquí, dentro de la funda de tu almohada, al fondo, abajo- contestó la goma, mientras intentaba asomarse.
-Introduce la mano y sácame. Charlaremos- acotó.
Sebastián no se demoró en sacar a la goma de su escondite. Así empezó entre los dos una larga charla hasta altas horas de la madrugada, la que terminó en una verdadera amistad. La goma le relató todo lo que había sucedido dentro de la mochila, lo mal que se sentían por el trato que recibían y el plan que estaban a punto de llevar a cabo. Pero a lo largo de la charla, Sebastián le hizo comprender a su amiga, que la actitud de los chicos (incluyéndose él), era involuntaria e inconsciente y que le parecía muy importante esta toma de conciencia. Él se comprometió personalmente en cambiar los hábitos y la mentalidad de los niños, de manera que se respetara a los útiles escolares en función del servicio ejemplar que de ellos se recibía. Pero Sebastián también aprovechó la oportunidad para expresarle a su amiga que, por otro lado, la decisión de quedarse en escondites diseminados por toda la casa era más bien un castigo para ellos mismos, que una solución al problema.
-Tú debes sentirte muy orgullosa cuando descubres que gracias a ti, y solamente a ti, se ha podido corregir un error en el cuaderno. Ningún otro útil escolar podría hacer aquello. O cuando el cuaderno descubre que sólo gracias a él pueden verse los progresos del alumno plasmados en el papel. O cuando el lápiz descubre que sólo a través de su servicio, el alumno podrá volcar sus conocimientos y expresarse en el papel. Así es como cada uno de ustedes tiene la oportunidad de sentirse verdaderamente “útiles”, y por eso, felices. Por eso pienso que quedarse escondidos en la casa es más huir del problema que enfrentarlo y resolverlo. Y por último, creo que yo, personalmente, los extrañaría mucho si ustedes dejaran de acompañarme a la escuela-
La “Goma Reina” hubiese lagrimeado de haber poseído ojos. Pero era tan sólo una goma.
-Pues bien- dijo la Goma -te ruego que me esperes aquí un rato- y se fue velozmente de la habitación.
Aunque Sebastián no quería fallarle, ya era muy tarde y el sueño lo estaba venciendo. Pero antes de que se durmiera, la Goma volvió a la habitación. Sebastián no entendía muy bien lo que sucedía. Ella se limitó a decir:
-A partir de mañana, todos estaremos nuevamente dentro de tu mochila. Te acompañaremos todo el año a la escuela-
El rostro de Sebastián se iluminó de alegría. Fue la primera noche después de varias, en que pudo dormir plácidamente. Al día siguiente, los padres perdonaron a Sebastián, aunque éste no abundó en explicaciones.
Y llegó así el tan esperado primer día de clases. Sebastián se dirigía a la escuela, cargando orgulloso su mochila y acompañado por sus mejores amigos. Y luego llegó el reencuentro, se izó la Bandera, se cantó el Himno Nacional e ingresaron al aula.
-Ignacio Subieta…-
-…presente-
-Carlos Dana…-
-…presente-
-Mónica Prince…-
-…presente…-
Mientras la maestra continuaba tomando lista de asistencia, Sebastián, esperando escuchar su nombre para dar el "presente", pensaba: “Utiles Escolares…”, “¡¡…todos presentes!!”.
Y sonreía, sin que nadie pudiera saber porqué.

Cuento extraído del libro infantil: "La Laguna de los Milagros"


noviembre 06, 2009

LA LAGUNA DE LOS MILAGROS

(Fábula de la Jirafa y el Caracol)

En una hermosa mañana de sol, en el bosque, se encontraron una jirafa y un caracol. Mientras éste casi ni se movía, aquella avanzaba lentamente hacia él, quejándose:
Ay, qué terrible dolor!-
El caracol intrigado, preguntó:
-¿Qué es lo que te duele tanto, querida jirafa?-
-Es mi garganta, mi larga garganta lo que me tiene de tan mal humor- replicó la jirafa. El caracol, a su vez, con sus caídas antenas y reflejando también en su rostro un intenso dolor, le contestó:
Qué casualidad! Sabes, yo tengo un espantoso dolor reumático en la espalda!-
-Me tiene loco. Imagínate lo que esto significa para mí que debo llevar mi casa a cuestas- agregó.
De pronto, al oír estas palabras, la jirafa quedó pensativa, y finalmente le preguntó al caracol:
-Querido caracol, ¿no desearías que intercambiáramos nuestros dolores?-
Y viendo el rostro sorprendido y sin palabras de su amigo, se explicó mejor:
-Quiero decir, tú sentirías únicamente mi dolor de garganta, lo cual no sería tan gravoso para ti, y yo, a su vez, sufriría solamente tu dolor de espaldas, el que nunca me sería tan fatigoso como a ti, ya que yo no debo llevar mi hogar a cuestas-
El caracol, ingenuo y contento, aceptó, no sin antes preguntar:
-¿Cómo podrías lograr, querida amiga, tan favorable cambio de dolores?-
-Muy sencillo- replicó la astuta jirafa y continuó con su explicación,
ante la atención y el asombro de su amigo:
-Muy cerca de aquí se encuentra la Laguna de los Milagros. ¿Has escuchado sobre ella?-
-Dicen que ingresando en aquella Laguna, 2 animales doloridos, uno de ellos debe sumergir su cabeza y volverla a sacar del agua, atrayendo así el dolor ajeno hacia sí mismo-
-Luego el otro animal debe de realizar idéntica operación para obtener la dolencia de su compañero-
Dicho esto, el caracol contentísimo, aceptó ir hasta la Laguna, aunque con su espantoso dolor de espaldas, le resultaba muy costoso trasladarse. Les tomó un buen rato y gran esfuerzo, hasta que llegaron. La jirafa invitó al caracol a introducirse en ella y así ambos lo hicieron.
-Bueno, ahora sumerge rápidamente tu cabeza en el agua y luego lo haré yo-
El caracol, sin advertir ninguna mala intención por parte de la jirafa, así lo hizo. Hecho esto, el rostro de la jirafa se iluminó de alivio. Su dolor de garganta había desaparecido, mientras que se sumaba a la dolorida espalda del pobre caracol.
Rápido!- insinuole el caracol:
sumerge ahora tú la cabeza!-
Pero ante el asombro del caracol, la jirafa giró dando la espalda a su benefactor con la única intención de abandonar la Laguna, libre ya de toda dolencia. Sólo entonces, el ingenuo caracol comprendió en la trampa en la que había caído.
Triste y defraudado, comenzó a salir de la Laguna lentamente, con ambos dolores a cuestas, hasta que lo logró. Mientras que la jirafa intentaba infructuosamente abandonar la misma. Le había resultado fácil entrar, pero debido a sus larguísimas patas y lo pantanoso del fondo de la Laguna, le era imposible salir sin ayuda.
El caracol, una vez en tierra firme, escuchó suplicar:
-Caracol, amigo mío, no me abandones ahora. Ayúdame a salir de aquí, te lo ruego-
A lo que el dolorido caracol replicó:
-Querida jirafa, amiga mía, con gusto lo haría, pero estos espantosos dolores que me aquejan me lo impiden-
Y lentamente se retiró del lugar.

Moraleja: Siempre el daño hecho al prójimo, resulta en un daño hecho a sí mismo”.

Cuento extraído del libro infantil: "La Laguna de los Milagros"

noviembre 05, 2009

Violencia que no daña

Excelente demostración de artes marciales en un certamen llevado a cabo en China, en el año 2006. Podemos observar a ambos competidores aplicar las técnicas de ataque y defensa "a punta de lanza" con extrema agresividad y violencia pero mostrando una sincronización de movimientos que demanda un elevado nivel de concentración y preparación mental. Ante el asombro y expectativa del espectador la sobresaliente exhibición culmina sin un rasguño. A pesar de ello, quien observe con detenimiento los últimos segundos del enfrentamiento podrá quizás experimentar una sensación de frío corriendo por su espalda y el temor injustificado a ser dañado personalmente.
No puedo imaginar a qué se debe la reducción de 0.29 centésimos en la puntuación adjudicada por el jurado. O quizás 9.71 sea el máximo que se puede obtener.



Enlace al vídeo en YouTube

noviembre 04, 2009

El reciclaje imposible



"La Naturaleza no puede ser reciclada"

Fuente: NEATORAMA

noviembre 03, 2009

La guerra en sus manos

Me dedico a hablar a través de la escritura. Es lo que hago casi todo el tiempo. Intento convertir todo en palabras como una forma de comunicarme con los demás y también, porqué no, conmigo mismo. Pero el siguiente vídeo me ha dejado literalmente mudo. Apenas si se han mojado mis ojos. La única manera que encontré de expresar lo que sentía.
Texto y vídeo enviados por Adriana Alba.

Kseniya Simonova es la ganadora de la edición Ucraniana de "Tienes talento".
En la final, pintó en directo una animación de la invasión Alemana de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial, usando sus dedos y una superficie con arena. Son 8 maravillosos minutos. La "pintura" cambia con cada movimiento de sus manos.

http://pelapapas.com.mx/htmls/animacion-arena-2.html

¡Gracias, Adriana!

Hacer "click" sobre la imagen para observar el vídeo.



noviembre 01, 2009

El día que yo muera... (testamento)

Mis últimos deseos

El día que yo muera será un día especial. Será especial si todos festejan en vez de llorar. Si de verdad me querían en vida se alegrarán por mi partida definitiva en ese inevitable viaje que todos algún día harán. Cuando me muera será el momento exacto, el adecuado, el único posible y el que mejor me va a sentar. Será especial si no se utiliza ataúd ni se preparan ceremonias que alimenten a las religiones. Si de verdad me querían darán a diseccionar mi cuerpo para que los profesionales en medicina que conocen el tema seleccionen minuciosamente todo lo que pueda servir para dar vida o mejorar la salud de los demás. Los restos que queden de mi cuerpo físico se los darán a los perros hambrientos para que puedan alimentarse un día más. Sí, sí, por más grotesco que esto parezca, lo digo de verdad. Creo estar ya un poco allá y entonces puedo ver cómo son algunas cosas en realidad y comprenderé a quienes no me entiendan por estar todavía demasiado acá. Si en realidad me querían me querrán respetar. Y no existe forma de respetar mejor a una persona que acatando su última voluntad. En vez de los gusanos, yo prefiero alimentar a los perros. Y en última instancia, esa es mi voluntad.
El día que yo muera la vida continuará... y espero que por mucho tiempo más. Y si una vez allá descubro que existe aunque sólo sea algo parecido a los sentimientos, me sentiré feliz de saber que mi familia lo es. Y si encuentro que esta pequeña familia mía que he dejado se ha hecho extensiva a todo el planeta, si se ha llegado a la concienciación universal de que todos estamos unidos por el amor y la preocupación por el bienestar de los demás, entonces habré logrado materializar el mayor de mis sueños en... Bueno, no importa dónde sea. Lo importante será que suceda.

En conmemoración al Día de Todos los Muertos.


octubre 30, 2009

Confesiones de un tullido afectivo

¿Se puede contar un secreto en la red y que continúe siendo tal? Me parece que no. Me refiero, más precisamente en un blog, a través de un artículo escrito. Y para ser más preciso aún, me han dado ganas de ventilar un secreto aquí y ahora a costa de que deje de serlo, por supuesto. Les he mentido. Sí, y no me avergüenza admitirlo. El sentido peyorativo que la sociedad le atribuye a la mentira a mi juicio no es tal. Ya desde pequeños nuestros progenitores nos enseñan que "no se debe mentir". ¿Porqué? ¿Quién lo ha determinado así? Se entiende que se le enseñe este principio a un niño y en especial respecto de los padres puesto que el menor no es responsable de todos sus actos y puede ser peligroso a la hora de esconder o cambiar el relato de un hecho, como así también al referirnos a su mundo afectivo. Creo que nos queda claro a todos que cuanto más abiertos y sinceros logremos que sean nuestros hijos, al menos con nosotros, mayor será nuestra posibilidad de ayudarlos en sus conflictos, desarrollo y desenvolvimiento. Pero cuando ya somos adultos es una prerrogativa en absoluto nuestra el decidir en una determinada situación si mentir o no y también a quien. En última instancia deberemos cargar con las consecuencias o resultados (más precisamente hablando) de nuestros actos. Sean estos buenos o malos. Y eso se llama hacerse responsable. En general, quien miente recibe a priori la desaprobación social, cuando existen mentiras que debieran ser alabadas y otras que no revisten la importancia necesaria para ser aprobadas ni reprobadas sino que obedecen a una necesidad privativa de quien mintió y que no perjudica a nadie (como muchos casos provenientes del sentimiento de vergüenza). Pero los individuos suelen aceptar los principios inculcados por la sociedad donde viven, como autómatas. Hay personas entre las que me incluyo que preferimos hacerlo de otra manera a riesgo de equivocarnos. Por ello les mentí. El artículo que aquí mismo publiqué titulándolo: "El tullido afectivo", lo hice refiriéndome a que se trataba de un relato de ficción. No es así. No es de ficción, sino verídico. Silvio, la persona común que escribe su diario, en realidad soy yo a los treinta y ocho años de edad. Corría el año 1988, en Buenos Aires, exactamente un año antes de hacer la "aliá" (emigración) a Israel donde me radicaría con mi familia hasta la fecha. El diario era el mío propio. Mi "perro" en realidad era una perra llamada Daisy. Disculpen el haberles "metido el perro". Pero como podrán observar, mi mentira no ha dañado a nadie. Todo lo demás es verdad. ¿Porqué mentí? Eso no lo sé. Si quieren, averígüenlo ustedes mismos y luego me lo cuentan.


octubre 29, 2009

El tullido afectivo

(Relato de ficción)



Silvio es una persona común, como tú y como yo, de treinta y ocho años de edad, casado, con hijos (no importa cuántos), trabaja... intenta vivir la vida como la sociedad manda. Quizás ese sea el problema. He encontrado en su diario íntimo una página que quisiera compartir contigo. Me ha dado su autorización comprometiéndome a utilizar un seudónimo.
El texto a mí me permitió reflexionar, actividad a la que me encuentro bastante adicto.
Aquí te dejo su escrito:


Coherente con mi propia forma de ser, nunca he sabido esperar el alta por parte del psicoterapeuta. Recuerdo aquella última sesión del Jueves pasado diciéndole al profesional: “Me siento sobre analizado, sobrecargado de análisis. Quiero tomar distancia, irme, esperar. No quiero analizar tanto”. En este preciso momento mientras escribo lo sucedido aquí sentado en una plaza a unas pocas cuadras de casa escucho a mi perro ladrar y una seguidilla de ladridos más lejanos de otros perros que parecieran responderle al mío. En ese momento me distraje de la escritura para pensar que entre ellos sí se entienden. Gran parte de mi tiempo lo empleo analizando e interpretando, por supuesto a mi manera, las cosas que percibo de la vida, a la gente que me rodea con quienes de alguna manera me comunico y a mí mismo, a quien más me cuesta entender y a quien sin duda alguna más me gustaría hacerlo. Pienso: “¡Qué fácil que es equivocarse! ¡Cuántos defectos tengo! ¡Y cuántos debo de tener que todavía no veo! ¡Qué fácil debería resultar no sentirse culpable, si en realidad no tenemos mucho que ver con lo que nos sucede! ¡Y sin embargo qué culpables nos sentimos!”. Me fui el último Jueves del diván sabiendo cuánto quedaba por resolver. No sé si este largo tiempo de terapia me sirvió para resolver algo pero sí para entender que algo muy importante quedaba dentro de mí sin resolver. Mi mundo de los sentimientos. En esta etapa me declaré lisa y llanamente un “tullido afectivo”. Y en el preciso momento en que comenzaba a penetrar en este mundo de los afectos me levanté del diván y me fui.


octubre 28, 2009

Reduciendo la contaminación ambiental

(Fodixión)


octubre 27, 2009

Hablando sobre CARL SAGAN

James Randi, mago y escéptico de pro, habla en este video sobre la figura de Carl Sagan y de cómo sus ideas, sobreviven.

Nos habla de las dotes para la enseñanza de Carl Sagan, de su vigorosa lucha contra la pseudo ciencia, de su pasión y amor hacia la ciencia, y de cómo se le hecha de menos.

Un gran vídeo de una gran persona en honor al inspirador de miles de personas en el mundo, entre las que me incluyo.
(Texto: YouTube; y palabras que hago propias)



Enlace al vídeo en YouTube

octubre 26, 2009

¡Yo también caí en la droga!

Nunca me lo hubiese imaginado de mí mismo. Estoy decepcionado.
Desde pequeño mi aversión a la idea de ingerir droga era tan pronunciada que cuando empecé a frecuentar "boliches", en especial en horarios nocturnos siempre me fijaba de pedir alguna gaseosa exigiendo que se abriera en mi presencia. Luego fui siendo más moderado pudiendo encargar algún cocktail u otra bebida alcohólica en lugares de mi confianza.
Mi rechazo hacia la droga expresado de esta paranoica manera tenía un solo y único motivo: temor, temor pánico a que una de las tantas que se trafican en el mercado entrara en mi organismo creando la inmediata adicción no querida. Y de allí en más la eterna dependencia. Perder el control sobre mí mismo, algo por lo que luché toda mi vida. Convertirme en quien no era, la idea sencillamente me espantaba.
Nunca había probado ninguna y por aquellos motivos no anidaba en mí la más mínima curiosidad por probar alguna. Además sabía que muchos jóvenes habían comenzado su adicción con la idea de sólo probar "para saber cómo era", "qué se siente". Hoy son drogadictos desesperados por encontrar la fórmula que los libere. Algunos, con mucho esfuerzo y constancia lo logran. Otros, lamentablemente no.
Con el paso de los años me he imaginado en diversas oportunidades cómo serían las sensaciones que a veces los adictos describen tan paradisíacamente. Y de acuerdo a las descripciones escuchadas había llegado a la conclusión que la sensación debía ser muy similar a la que se siente al meditar profundamente y habiendo acopiado una amplia experiencia y práctica en la disciplina.

Hasta que sucedió. No sé cómo, pero sucedió. Fue cuando mi mujer empezó a preparar los viernes, las milanesas de pollo al ajo (llamadas aquí "shnitzel" en hebreo) con papas fritas y berenjenas en aceite y también al ajo. Todo excepto las berenjenas se cocina al horno. No hay frituras, lo que la convierte en una comida más sana. Comida demasiado sencilla como para entusiasmarse tanto ¿verdad? Las milanesas parecen mollejas por lo blandas y sabrosas. Las papas, crocantes por fuera, puré por dentro. Combinar ambas con las berenjenas produce un deleite en mi paladar que me impide detenerme aun estando ya satisfecho. Sí, esto se llama gula. Uno de los siete pecados capitales. Pero me conformo con no pecar respecto de los otros seis. Y sepan que ni por un momento pienso en la rehabilitación. Sólo espero los días viernes, porque durante el resto de la semana me atengo a una estricta dieta. Frutas, verduras y sobretodo, baja en colesterol.


octubre 23, 2009

C&LH – 20 Aforismos en inglés y rumano

Deseo agradecer por este intermedio a C&LH (Revista de Cultura y Espiritualidad Contemporánea) a través de su editor, Daniel Dragomirescu-Peaceman por hacerse eco de mi obra. Su website acaba de publicar: "Veinte aforismos y reflexiones" en versión inglés, extraídos de mi libro: "Recopilando Reflexiones ¿Hacia dónde nos dirigimos?" y otras de mis publicaciones. Dicho trabajo será traducido al rumano y ambas versiones integrarán el Journal N° 8 / Sept.-Octubre 2009, versión impresa y distribuida en diversos países de Europa.

Transcribo a continuación los enlaces a la publicación de referencia:

RUDY SPILLMAN (ISRAEL): TWENTY APHORISMS AND REFLECTIONS
RUDY SPILLMAN, A VOICE OF CONTEMPORARY WORLD

Suscripciones de la revista a C&LH, versión impresa (embarque incluído) pueden ser solicitadas a la siguiente dirección de correo electrónico:

miron.alina@yahoo.com

octubre 22, 2009

Un ejemplo a imitar

El siguiente vídeo me produjo sentimientos encontrados. Por un lado sentí admiración y respeto por la comunidad valenciana y su Universidad por haber puesto en funcionamiento un proyecto tan imprescindible como beneficioso para el planeta todo. Pero por otro lado me quedé un poco triste pensando y preguntándome:"...y el resto del mundo ¿qué espera?". Pero mi pregunta quedó diluida en la atmósfera aún viciada.



Enlace al vídeo en YouTube

octubre 21, 2009

Un brindis histérico

(Fodixión)



"Existen momentos en nuestras vidas en los que por más felices que deseamos sentirnos nuestra realidad se nos impone mostrándonos que no somos infalibles como suponemos"

octubre 20, 2009

Haciéndose la película

La vida no es siempre color de rosa. No todos vivimos la que quisiéramos. Y aun así, los que lo hacen tampoco encuentran que todos los rincones de la misma son igual de apetecibles. Pero existen diversas maneras de enfrentarse a lo no querido, a lo adverso, a las frustraciones cuando el fracaso no se siente ya respecto de un solitario objetivo sino de la vida misma. En realidad podría decirse que las formas de encarar esta gran contrariedad y vacío pueden ser tantas como personas existen pues cada uno pondrá en el método utilizado esa huella digital necesaria que lo distingue de los demás. De todas maneras existen dos grandes grupos detrás de los cuales se reunen los individuos según sus tendencias para enfrentarse a las tormentas no climáticas que les presenta la vida. Estos son:

- Los realistas, que prefieren de una manera lo más objetiva posible encarar las verdades que se les anteponen por más adversas que resulten. Si bien en los momentos de contrariedades sufrirán más que los segundos, en resarcimiento por ello obtendrán un mayor control de lo que en realidad sucede brindándoseles la posibilidad de buscar y encontrar una solución a cada situación o la forma de continuar viviendo luego de aceptar lo inevitable.

- y los irrealistas, que a veces llegan a serlo tanto que ni siquiera logran advertir que a cada minuto se van creando para ellos mismos la historia que desearían vivir y que se encuentra tan lejana de la que en realidad están viviendo. El individuo irrealista, según sus extremos, puede llegar a vivir la vida como una película en la cual él es el guionista, productor y director. Pero también es el actor principal, su protagonista. Y el espectador. Generalmente, el único espectador. Pero que siempre aplaudirá satisfecho pues él mismo se ha encargado de la puesta en escena y todo el desarrollo de la historia. No estará mal la actitud de este simbólico cineasta psicológico siempre y cuando continúe viviendo siempre dentro del cinematógrafo creando y reproduciendo sus propias películas. Aun así no quedará exento del riesgo a que en cualquier momento se abran las compuertas de su hermética y segura cinemateca y una feroz tormenta de realidad interrumpa su película. Entonces deberá enfrentarse a una nueva situación. Esta vez sin celuloide.


octubre 19, 2009

El deporte de matar



"Detengamos el record mundial de ejecuciones"

Fuente: NEATORAMA


octubre 17, 2009

Mención de honor para "Viaje fantástico al bosque encantado"



Tengo el placer de compartir con todos ustedes la noticia recibida desde Junin, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina, haciéndome saber que el cuento "Viaje fantástico al bosque encantado" incluido en mi último libro publicado: "MediMente – Meditación para principiantes" ha sido distinguido con MENCIÓN DE HONOR en el OCTAVO CERTAMEN NACIONAL Y TERCERO INTERNACIONAL DE CUENTO Y POESÍA JUNINPAIS2009 en el género CUENTO.

MediMente – Meditación para principiantes: DESCARGA GRATUITA DEL LIBRO

Viaje fantástico al bosque encantado


Luego de mis tareas diarias vuelvo a casa. Cansado pero bien. Satisfecho y con deseos de prepararme algo para comer y descansar. Hogar dulce hogar. Aquí estoy frente a la puerta de mi casa. Lo único que me queda por hacer es introducir la llave en la cerradura y girar. La introduzco en el tambor pero la llave no gira. A medida que los segundos transcurren mi impaciencia aumenta. Entonces fuerzo un poco el giro de la misma pero cuidando que la llave no se quiebre dentro. Y hago lo que mucha gente hace en similares circunstancias. Intento girarla hacia el lado contrario. La puerta siempre se ha abierto empujando hacia adentro, sin embargo lo intento también hacia afuera. Soy presa de un ataque de irracionalidad. A veces, cuando se nos presentan situaciones que nos parecen ilógicas respondemos también sin lógica. Como si la falta de lógica exterior sumada a la interior pudieran dar como resultado algo racional o el arreglo de tal situación. Dejo la llave dentro de su cerradura porque tarde o temprano deberá abrirla. No estoy eligiendo llaves al azar para descubrir si tengo suerte. Hace años que esta llave abre la misma puerta. Una pertenece a la otra y juntas me permitirán finalmente ingresar a mi casa. Me separo de la puerta, tomo distancia, miro a mi alrededor observando cada detalle. No vaya a ser que me he equivocado de edificio. O de barrio, de ciudad. Quizás me equivoqué de mundo y para que mi llave funcione debo regresar al mundo en que las cosas son siempre igual. Las mismas llaves abren siempre las mismas puertas. Observo nuevamente la puerta de ingreso a mi casa, la llave dentro de su cerradura. Me digo a mí mismo: "Ésta ha sido siempre la puerta de entrada a mi casa..." Y me quedo pensando: "¿Podría ser acaso que en algún momento dejara de serlo?" Y arremeto contra la puerta en un nuevo intento por abrirla.
Dicen que "la tercera es la vencida" y debe ser verdad, en cierto modo, pues al tercer nuevo intento la llave se parte en dos. Una parte queda dentro de la cerradura y la otra en mi mano. Decepcionado y habiendo perdido un poco los estribos, situación que rechazo sobremanera debido a que muestra mi falta de control y mi necesidad de poseerlo, doy un fuerte puntapié a la puerta con mi pierna derecha. Al seco ruido provocado por mi patada se le agrega el largo rechinar de bisagras herrumbradas. La puerta se abre apenas un muy corto tramo. Mirando la parte inferior de la misma puedo observar lo que la ha frenado en su apertura. Ahí veo asomarse restos de tierra, pastos, yuyos, raíces, plantas. Ya no está el hermoso y brillante piso de mármol que lucía hasta hace un rato en la entrada a mi casa.
Guardo el inservible trozo de llave en mi bolsillo y me lanzo sobre la indefensa puerta como si ésta fuera la causante de todos mis males. Sabiendo que ya no se trata de cerraduras y llaves, la empujo con todas mis fuerzas aplastando a mis pies algunos yuyos, exprimiendo la clorofila de vivas y verdes plantas, levantando el polvo de la tierra caliente. La puerta cede algo más dejando el espacio necesario para introducirme. Lo hago, y veo salir volando una mariposa de mi casa. Pero ahora que estoy nuevamente dentro puedo saber que mi hogar dulce hogar ya no está. Que la mariposa apareció de un bosque que pareciera estar encantado... y que dudo mucho que pueda adaptarse al lugar adonde voló.
Una fuerte ráfaga de pesado viento cargado de tierra y hojas me golpea derribándome. Cierro mis lastimados ojos y escucho junto con el del viento el sonido de un fuerte portazo a mis espaldas. Y seguido el débil rugir de una fiera. ¡No puede ser! ¡Esto es demasiado! Abro mis ojos todavía irritados y veo avanzando hacia mí un portentoso león... caminando pero siempre en mi dirección. Se encuentra a unos veinte metros de distancia. Giro instantáneamente mi cabeza hacia atrás en busca de la puerta. Pero ya no está. Todo es bosque. Un hermoso bosque encantado, lleno de marrón, dorado y verde. Un lugar donde los rayos del sol parecen danzar con la tupida vegetación. Pero el rugido de la fiera y su lento avance hacia mí me dice que puede que todo no sea tan hermoso como parece. Al menos no para mí. La verdad es que no sé qué hacer. Escapar corriendo de semejante amenaza sería tan ridículo como haber intentado abrir la puerta girando la llave en sentido contrario. Hoy parece ser mi "día de los ilógicos". Me levanto y camino en dirección al león mientras él no deja de avanzar hacia mí. Vuelve a rugir más fuerte. Ya está muy cerca. Me mira y acelera el paso ¿Qué será de mí? ¿Qué será de la mariposa... ya del otro lado? ¿Estará ella más segura que yo? Entonces comprendo que la seguridad nos la brindamos nosotros mismos y nuestra forma de encarar cada situación en la vida. Y no tanto las situaciones o los lugares en los que nos encontremos. ¡Pero el animal cojea! Me acerco a él sin temor. Apenas unos metros nos separan. Cuando observa que me acerco amigablemente se detiene. Su pata trasera derecha sangra y lleva adosada un aparato que parece ser metálico. Vuelve a rugir. Ahora mis oídos identifican el gemido de dolor. Cuando no sabemos interpretar bien una situación debemos esperar hasta poder recabar más datos. Deseo mucho poder ayudar a esta fiera que sufre. Acaricio su melenuda cabeza, irresponsablemente, sin tomar en cuenta que pueda ser la última vez que vea mi mano. O que vea. Pero la bestia se recuesta sobre uno de sus costados y empieza a lamer su herida. Con suavidad, sin prisas, me siento al lado de su trasero, bastante alejado de su cabeza, considerando que se trata de un animal enorme de unos cuatrocientos kilos de peso. Acaricio una zona más elevada de la misma pata pero que no se encuentra herida. Pienso que en la vida a veces se hace necesario mostrar nuestras intenciones además de tenerlas, para evitar molestas confusiones. Con un poco de esfuerzo levanto su pata herida y muevo apenas el extraño aparato, que parece una trampa. El león emite un estruendoso rugido de dolor e inclina su enorme cabeza hasta mí. El hálito de sus fauces me envuelve mientras comienza a lamer su herida y parte de mi mano que sostiene su pata. Luego me echa una mirada y continúa lamiendo sólo mi mano y parte de mi brazo. Me concentro en el aparato. Son como dos mandíbulas metálicas con afilados dientes cada una. Gran parte de ellos clavados en la pata del animal. Las mandíbulas están unidas por un perno largo. En uno de sus lados alcanzo a ver una pequeña abertura con cierta profundidad. El animal ahora me huele. Huele mi piel transpirada. Sólo espero que mi olor no despierte su apetito.
Me desconecto por un segundo de tan delicada situación y observo a mi alrededor. Todo es silencio y quietud. Nada se mueve. Un hermoso bosque que en este preciso momento más parece una pintura que naturaleza y realidad. ¿Estará todo en esta dimensión atento a lo que sucede? La fiera me mira y espera. Sin pensarlo dos veces, me decido y acerco ambas manos al extraño aparato. Con todas mis fuerzas intento abrirlo, separar sus metálicos dientes clavados sobre la pata del animal. Las fauces de la bestia se abren mostrando su interior del que sale un rugido paralizante. Sólo veo el tamaño de sus colmillos y decido renunciar a mi intento. Quedo mirando el artilugio. El depredador ha cerrado sus fauces. Yo continúo mirando las mandíbulas metálicas mientras siento su áspera y larga lengua recorrer mi mano y parte de mi brazo. Mi vista queda fija en el costado del aparato, donde el perno une las dentadas mandíbulas. Vuelvo a observar esa pequeña abertura, extraña hendidura en el metal. El animal ahora me mira, sólo me mira y espera.
Sin quitar mi vista del ombligo metálico, meto mi mano en el bolsillo y extraigo la parte de la llave de la puerta de mi casa que me ha quedado. Casi sin pensar la introduzco en la ranura y giro. El artilugio cede en su presión, se desarma. Intento quitar los dientes metálicos de dentro de la carne del león pero su rugir me advierte que no prosiga. Me detengo de inmediato. Observo con qué facilidad y destreza el animal se deshace del artilugio y comienza nuevamente a lamer su herida, ya libre otra vez.
Lamidos de curación y lamidos de amor se suceden, unos a otros. Los primeros sobre la pata herida, los segundos sobre mi mano, mi brazo, mi cara. Pienso: "Cuánta más verdadera comunicación puede haber sin palabras". Escucho trinar de pájaros, mezclados sonidos de todas las especies animales. Una cómoda brisa viene a avisarme que todo está bien. Vuelvo a mirar a mi alrededor. Encuentro un bosque lleno de vida. La naturaleza se ha compensado a sí misma.
Me incorporo para irme, aunque en realidad no sé adónde. Me encuentro encerrado en mi propia libertad. Pero esto me suena como demasiado mundano, terrenal. Camino... camino... no tengo por ahora otra cosa que hacer, más que caminar. Mi félido amigo aún cojea, pero está a mi lado, no deja de acompañarme. Y mientras camino, pienso: "Cómo es la vida, una situación que debiera ser en extremo peligrosa de pronto se ve convertida en otra de máxima seguridad y protección". ¿Podremos saber con certeza alguna vez lo que nos deparará el instante que llegue luego del que estamos viviendo? Por suerte no.
En un tramo del interminable bosque mi amigo se me adelanta señalándome un inmenso y robusto árbol más grande que una casa. Y se encamina hacia él. Su diámetro debe superar fácilmente los diez metros. A medida que me acerco puedo observar una clásica abertura oval de aquellas que suelen presentar algunos árboles de cierto tamaño. El animal me mira y yo a él. Avanzo acelerando mi paso hacia ese orificio cuya altura supera la mía. Nos miramos nuevamente con mi mascota cuando veo salir un insecto volando de dentro del árbol. ¡Es la misma mariposa! Y ya sin la más mínima duda entro dentro del árbol. Finalmente, he vuelto a casa.

El texto completo del presente "medicuento" ha sido grabado en MP3
y podrá ser escuchado y descargado en el siguiente enlace:
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octubre 16, 2009

Tomándose un "respiro"




"¿Nariz tapada?"

Fuente: NEATORAMA

octubre 15, 2009

Un emotivo tributo y... "Eso es todo"

El siguiente es un anticipo (43 segundos) de la última canción (inédita) de Michael Jackson, titulada: "This is it" ("Eso es todo"). Pero lo curioso es que nos llega con un regalo. Haciendo "click" sobre el cartel rojo que dice: "Michael Jackson Dance Show - CLICK HERE" accederemos al que a mi entender es el mejor y más emotivo tributo póstumo que se le ha podido conceder al genio máximo de la música pop de todos los tiempos.



Enlace al vídeo en YouTube



Person Michael JacksonRight